Sobre el diseño de producto
Buen diseño de producto: valor para el usuario > facilidad de uso > velocidad > diseño.
Hace un tiempo publiqué esta fórmula:
Buen diseño de producto: valor para el usuario > facilidad de uso > velocidad > diseño
Me gustaría explicar el razonamiento que hay detrás.
¿Qué es el diseño de producto? Es la combinación de lo que hace un producto y de cómo lo hace.
Quienes diseñan producto tienen más responsabilidad que la de elegir cómo deben verse o comportarse las cosas. Construyen la forma en que las personas interactúan con el producto. Para hacer bien su trabajo tienen que tener en cuenta un montón de criterios. Aun así, vale la pena preguntarse qué criterios deberían priorizarse sobre otros en el proceso de diseño, si no puedes permitirte abarcar todo el espectro de lo que constituye una buena práctica de diseño.
Lo más importante que debe hacer un producto (o una funcionalidad) es aportar valor al usuario. Cualquier otra consideración va después. Tu producto puede ser lento, feo, difícil de usar y estar lleno de errores: si tu trabajo va a ayudar a la gente a resolver un problema concreto que sufre, aguantarán lo que haga falta para usarlo. No puede decirse lo mismo de un producto precioso que no aporta ningún valor: nadie lo usará.
Una vez que estés seguro de que el producto o la funcionalidad aporta valor, puedes poner tu energía en crear una gran experiencia de uso. Eso no significa hacerlo bonito, ni siquiera agradable. Solo realmente sencillo de usar o realmente fácil de entender. La gente llega a tu producto porque le has prometido algo, que suele resumirse en hacerle la vida más fácil o el trabajo más simple. Querrán aprovechar tu solución lo antes posible y la valorarán menos si no pueden hacer de forma sencilla lo que les pides, o si es tan complicado que les hace sentir tontos.
Cuando tu producto aporta suficiente valor y es sencillo de usar, conviene centrarse en la velocidad. Los grandes productos son rápidos. No malgastan el tiempo precioso de sus usuarios. Cuanto más rápido es un producto, más confianza te inspira. La mayoría de los equipos con los que he trabajado creen que una funcionalidad está entregada en cuanto el código está listo y pasa el control de calidad. Sin embargo, una funcionalidad no debería considerarse completa si no es tan rápida como podría ser. Tu producto es la suma de sus funcionalidades. Si empiezas a introducir funcionalidades lentas aquí y allá, el conjunto acabará sufriendo. Los usuarios devalúan los productos lentos.
Por último, cuando un producto aporta suficiente valor, es fácil de usar y es rápido, puedes hacerlo bonito si te sobra tiempo o dinero para permitírtelo. Pero no es necesario en sí. Diría incluso que si algo aporta suficiente valor al usuario, el diseño es irrelevante. El aspecto es la guinda del pastel. El diseño por sí solo no debería ser tu principal factor diferencial. Ayudará a distinguir un poco tu producto de la competencia cuando tengas éxito y muchos imitadores hagan exactamente lo mismo exactamente igual. Dicho esto, si tu principal factor diferencial es solo cuestión de diseño, tienes otros problemas que resolver primero. El diseño es una moda que cambia a menudo y deprisa. Lo que hoy se considera bonito se valorará menos mañana, sin más.
Uso Monica cada día. Y cada día desearía que tuviera mejor diseño, mejor experiencia de uso y fuera más rápida. Pero no priorizo esos aspectos en absoluto y, aunque me duela mucho, prefiero crear ante todo el mayor valor posible. Cuando Monica llegue a un punto en el que podamos permitirnos dedicar tiempo a mejorar las cosas, significará que habremos creado un producto que aporta un valor enorme, extremadamente fácil de usar y lo bastante rápido para todo el mundo. Todavía no estamos ahí.
En resumen, ¿qué te gustaría que dijeran tus usuarios de tu trabajo? ¿«Vale, no es bonito, pero es tan útil que me da igual» o «Vale, es precioso, pero no entiendo ni para qué existe este producto»?